Sidreria el Llavianu
Sidras Castañon
Asturiascalidad
Llagar de Begoña

Ver la Web de Sídreria Asturias

El Faro del Piles

El arte de saborear la Sidra:

Existe una gran diferencia entre catar y beber. Beber es ingerir un líquido para calmar la sed o disfrutar con placer. Catar es conocer lo mejor posible el producto que probamos,Sidra sometiéndole al juicio de nuestros sentidos, para determinar sus características.
Es un acto intelectual, meditado, reflexivo y como tal requiere un cierto grado de aprendizaje.
La cata es a la vez una técnica y un arte. Es una técnica porque está dotada de una metodología que es necesario aprender y sus resultados se expresan utilizando un lenguaje apropiado y especializado.
Arte, porque no es una ciencia exacta, cada catador utiliza sus sentidos de una forma única y personal.
Por eso, para disfrutar con una sidra, para saborearla de verdad, es preciso tener unos conocimientos básicos del arte de la cata, de la cultura de la sidra: observarla en la copa o en el vaso, olerla, distribuirla por las partes sensibles de la boca para tantearla y emitir un juicio sobre su estilo y calidad.
Exige poner los cinco sentidos.
La cata solicita los cinco sentidos, pues tanto la vista, como el oído, el olfato, el tacto y sobre todo el gusto, son necesarios para llevar a cabo una buena cata.
Las sensaciones y nuestra percepción, ponen en evidencia el papel jugado por el sistema nervioso y especialmente el cerebro en la composición de las mismas.
El cerebro está facultado de memoria, sin la cual, la cata es imposible.
Análisis Sensorial.
La memoria puede ser: visual, olfativa y gustativa.
En el aspecto visual, se debe observar fundamentalmente el color, si hay o no desprendimiento de gas carbónico, limpidez, brillo, fluidez, etc.
Olfativamente interesa la intensidad, la calidad y el carácter de los aromas.
En boca se debe prestar atención a los cuatro sabores básicos: dulce, salado, ácido, amargo, y la interrelación entre ellos.
Este sistema de análisis, puede ser válido -con pequeñas variaciones- tanto para las sidras de nueva expresión como las espumosas. La cata de sidras tradicionales difiere de las anteriores y no sólo por el servicio en vaso.
Cata de Sidra de escanciado tradicional.
A la hora de catar una sidra recién escanciada, hay que tener en cuenta una serie de aspectos típicos. Visualmente, se debe observar el ESPALME, que es el comportamiento de la espuma superficial que se genera al escanciar, ésta debe desaparecer rápida y completamente, no dejando cercos ni espumas.
También se debe apreciar el AGUANTE, que consiste en la persistencia de una emulsión de burbujas que ocupa toda la masa del líquido, y que va desapareciendo lentamente.
Un aguante correcto exige una persistencia más o menos prolongada.
Finalmente hay que observar el pegue o la adhesión de la espuma a las paredes del vaso en forma de partículas pequeñas y de modo consistente, aunque este último parámetro no se considera fundamental en las sidras acogidas a denominación de origen.
En nariz es importante recordar que estas sidras suelen presentar una acidez volátil más elevada.
En boca presentan un sabor ácido característico, acompañado de amargor y ligerísima astringencia, valorándose positivamente una sensación de discreto dulzor que equilibre el conjunto, es por tanto un producto seco, sin azúcares residuales.